Vigésimo Manifiesto: “Vuelve, todo vuelve (a veces votado) o La lucha es para los que aguantan”

 

“…Cuando las circunstancias son muy adversas, a pesar de acertar uno el lugar y el momento, le dan un mamporro.  ¡Y bueno: éstas también son cosas de la lucha!.  En la lucha, uno nunca está seguro.  Esto es como el que anda en un alambrecarril, hasta que llega a la plataforma: puede llegar o no a ella.  Y si llega, en seguida sigue otro alambre.  Así es la vida; así es la lucha.  Tiene momentos seguros, que duran muy poco tiempo, para volver después a realizar la marcha insegura por mucho tiempo.  El que no se sacrifica, digamos así, a aceptar esas situaciones, es mejor que no se meta en la lucha.  La lucha es para los hombres que aguantan.  Los que no aguantan es mejor que no luchen.  También se puede vivir sin luchar…” Teniente General Juan Domingo Perón “Conducción Política”.

Si los resultados de las últimas elecciones de graduados representasen la ‘verdadera voluntad’ de toda nuestra comunidad académica es posible que continuémos retornando a lo que, supuestamente, rechazamos.

A los docentes que luchan contra el poder y por una Universidad más democrática por el extraño método Meschini, se suman radicales que hacen su causa apoyando el proceso vía el método Paula Mantero.  Todo esto con el objetivo de llevar al Decanato a una persona que se enorgullece de no tener posiciones políticas tomadas y de no pertenecer a ningún partido político (como si ser un ‘librepensador’ fuese una virtud para aquellos que pretenden ejercer cargos públicos o de gestión).

Así, pereciera que en nuestra comunidad, se vota lo que se rechaza.  La cuestión no sería votarlos en sí.  Esa es una cuestión personal. Lo llamativo es que obtengan votos en una comunidad que exige candidatos honestos y que se enfrenten ‘a los poderosos’, que no mientan, que promuevan un cambio.  

Algunos pueden argumentar que los demás candidatos tampoco los entusiasmaban.  Que eso sea una razón para votar a lo supuestamente era lo ‘opuesto’ dada la cantidad de listas que se presentaron resulta difícil de sostener.  Por eso, conviene preguntarnos: ¿nada nos viene bien?.

De todas maneras, quizás, la pregunta es por qué no podemos encontrar o producir a nuestros ‘verdaderos’ representantes.  ¿Por qué aquellos que hasta hace poco menos de un año apoyaron y formaron parte de una gestón hoy son sus grandes opositores y una alternativa a la política de esa misma gestión?.  ¿Por qué los graduados o cualquiera de nosotros podemos creer que realmente son una alternativa?.  La respuesta, de alguna manera, comenzaría si se reforma tal pregunta, es decir: ¿Nadie se hace cargo del supuesto ‘fracaso’ de la gestión a la que hoy todo el mundo, o por lo menos los graduados, parecen oponerse?.

La reformulación implicaría invertir la relación sobre cómo, tradicionalmente, tendemos a ver los hechos políticos.  Es decir, no como se producen, sino como se interpretan que se producen.  Lo que resalta es la visión, la creencia y la fe, en que ‘alguien’ puede producir hechos sociales más allá del comportamiento que uno mismo realiza.  Puede por ejemplo, limitarse el modelo de acumulación de poder de una decana aunque uno apoye políticas y personas que han tendido a reforzar ese mismo manejo del poder. 

Creer que puede existir un cambio en la forma de construcción política aunque uno vote a personas que hasta el momento se han manejado con esos mismos códigos y con esas formas de acumulación del poder político. 

Volveremos así a sostener que el resultado de las últimas elecciones de graduados es otra nueva expresión de nuestro fracaso como comunidad.  Que el cambio que se avecina (si es que se produce en la dirección que algunos pretenden) será para peor. 

En definitiva las disputas políticas no avanzaran porque al pretender que todo depende del comportamiento de otro y no propio, se le otorga ‘superpoderes’ a quien parece más poderoso en términos individuales.  Esto ya lo hemos dicho en otros manifiestos. 

II

El resultado de las últimas elecciones en Graduados es el resultado de conductas individualistas.  Sólo así se explica la pedantería y el narcisismo que implica enviar mails de apoyo a determinadas listas.  Una visión del mundo tan autoreferencial impide cualquier forma de construcción política por que acaba presuponiendo que ha sido la actividad de cada uno individualmente la que ha conducido al proceso en una dirección y no en otra. 

La pregunta entonces es: ¿Por qué predomina una visión de mundo individualista?

Suele confundirse individualismo con egoísmo.  Pero no necesariamente van de la mano. Una actitud individualista implica no visualizar formas sociales de comportamiento más allá del alcance de uno. Y pueden no ser egoístas. Por ejemplo, muchos de nosotros ante el surgimiento de elevados índices de pobreza asumimos comportamientos de solidaridad social (sostener comedores para necesitados). Sin embargo, dejamos de lado cualquier crítica al capitalismo como sistema económico y hasta defendemos los principios del liberalismo político.

Es más: muchos, incluso, seguimos apoyando los principios de libertad económica.  De allí que, para muchos, las consecuencias sociales que se observan son el resultado de la inoperancia o de la ‘corrupción de la clase política’.

En las elecciones de graduados se vio esta actitud. Por ejemplo, gran parte del argumento de la lista IDENTIDAD era que ellos se oponían a la Gestión de Vientos del Sur, a votar a Delicia Madoery y Mónica Tellechea como decana y vice.  Pero el triunfo, se podrá decir que les pertenece a ¿los graduados de la lista Identidad, a los graduados en general, o a la acción del Colegio de Trabajadores sociales, o al apoyo recibido por Paula Meschini, Paula Mantero o Beatriz Castellanos?.  Se podrá decir que es el resultado de todos estos apoyos particulares.  Y, de ahora en más, serán cada uno de estos apoyos los que entren en conflicto con el fin de saber cual fue el que tuvo más peso.

Muy diferente hubiera sido si todo un sector docente, más allá de las figuritas individuales hubiera salido como grupo político a apoyar a alguna lista.  Claro, un apoyo de esta suerte hubiera significado un grupo de docentes diferentes y que funcionen como organización y no como la suma de individualidades.

Así, mientras se procure y se crea que se puede encontrar a ‘alguien’ dentro de nuestra comunidad que sea capaz de llevar una política diferente sin analizar las características que posee nuestra comunidad, uno puede terminar creyendo que el ‘alguien’ que le presentan puede más que uno – y terminar votándolo.

Esto, confirmaría ‘el poder de ese alguien’. Al fin y al cabo, ¿no es ese el juego o la influencia de los apoyos y actividades desplegadas por algunos de los docentes frente la elección de graduados?.  Porque si uno determina su voto por cuestiones de su propio pensamiento, ninguna de las docentes que salieron públicamente a apoyar a una lista podría influenciar en el resultado final.  En síntesis, ese es el poder que está en juego; cómo se lo utiliza será el resultado.

 

III

Nada cambia Nada.  Luego de la elección de graduados ¿alguien cree que los problemas que antes había cambiarán?.  Nuestros docentes seguirán siendo los mismos de siempre.  Incluso aquel que llegue a ser Decano será el mismo que hace un año atrás y nuestra Comunidad seguirá siendo parte de la misma sociedad. 

¿Por qué, en primer lugar, tendría que modificarse esta comunidad? ¿Tanto se supone que implica el triunfo de la lista IDENTIDAD en las lecciones de graduados?

Se podrá decir que los docentes de la lista OPCIÓN y los graduados de IDENTIDAD, no plantean, el mismo discurso que la mayoría docente o los graduados de las demás agrupaciones. 

Ahora, parece que se espera que con ese discurso diferente, se generará una comunidad diferente.  Pero no es meramente cuestión –para que así sea- de lo que diga o hagan 15 docentes u 11 Graduados.  Más allá de la importancia de la figura de un Decano, pesa también el comportamiento, y en un grado de muchísima más importancia, el comportamiento del conjunto de la comunidad.

Cambiar a nuestra comunidad académica exige incorporar comportamientos diferentes.  No alcanza ‘decir cosas diferentes’. No será criticando a la Gestión anterior cómo se tendrá una gestión y una comunidad diferente.  No cambiará el predominio del ‘interés individual’ con sólo criticar ‘que sólo importa mantener el lugar alcanzado’.  Nos alcanzaría para refutar esto con analizar la procedencia ideológica de la mayor parte de los aspirantes a candidatos al decanato de la Facultad de Ciencias de la Salud y Servicio Social y nos sobraría con investigar sus investigaciones y la trascendencia que las mismas han tenido a nivel nacional. 

Es más: si fuese sólo eso, en realidad, no habrá cambiado mucho con respecto al pasado.  Esas declamaciones ya se hacían desde hace más de cinco años atrás.  No es cuestión de desvalorizar el apoyo que la minoría docente ha recibido desde el claustro de graduados sino que es cuestión de no sobrevalorizarlo.  Resulta claro que, dadas las circunstancias actuales sin el apoyo de los graduados no sería posible el cambio; pero con ese apoyo, por sí solo tampoco habrá cambio. 

El proceso de cambio comenzará cuando no se espere tanto de unas elecciones. Cuando se deje de esperar que el cambio ‘venga sólo de arriba’, de la figura de un Decano o de un Consejo o de cinco o seis trasnochadas que no han sabido hasta la fecha salir de su propio individualismo.

“De la nada, nada”, se decía antiguamente. Y menos podrá ser que de la nada, todo.

IV

En una comunidad donde una campaña electoral ha sido llevada adelante con el apoyo público de individualidades y no con un programa y una organización difícilmente se pueda sostener que ha sido el desarrollo de una nueva conciencia social lo que facilitó el triunfo de alguna de sus agrupaciones sino que, por el contrario ha sido un triunfo del individualismo lo que facilitó que la lista IDENTIDAD prevaleciese sobre las otras. 

Seamos claros aquí, en Ciencias de la Salud y Servicio Social, todo el mundo es enemigo de todo el mundo.  Todo el munod tienen algo para decir a espaldas de otro.  Somos una suerte de comunidad de la miseria y, esa comunidad de la miseria ha sido el azote más extraordinario contra la solidaridad colectiva. 

En política llega a ocupar los cargos de gestión los que le hacen la zancadilla mejor al otro, para que el otro caiga y así salen adelante; ésa es la escuela nefasta y negativa (como diría el General Perón) de ganar haciendo mal a los demás, en vez de ganar corriendo más ligero que los demás y siendo más capaz y más moral que los otros.

Ese es el espíritu del individualismo, carente de sentido comunitario y de sentido político, que no sólo ha hecho de cada uno de nosotros un lobo (Hobbes), sino que ha hecho lanzar a unos departamentos contra otros.

A nuestro entender lo primero es nuestra comunidad.  Cuando lanzamos nuestra crítica hacia determinados miembros de ella, lo hacemos por que entendemos que ellos plantean este punto de un modo diferente, es decir, individualista, carente de organización y de un programa común. 

La acción solidaria y la acción comunitaria son también producto de la formación teórica, de la ideología. 

Pero en Ciencias de la Salud, aun en las acciones políticas más pequeñas, hay quienes solo piensan en sacar ventaja para sí, aunque esto signifique acabar perjudicándose a sí mismo.

Hay quienes siguen creyendo que nosotros formamos parte de Vientos del Sur y, por ello, creen habernos ganado con las elecciones de graduados.  ¿Es necesario que volvamos a repetir que no somos Tellecheístas?.  ¿Es necesario que volvamos a repetir que no conocemos a Mónica Tellechea?.  ¿Acaso nadie comprendió el manifiesto sobre el autoritarismo?.  Si nuestra comunidad fracasa, todos fracasamos. 

Para que triunfemos cada uno de nosotros tenemos que empezar por hacer que triunfemos todos en conjunto; sólo así saldrá el triunfo para cada uno en la medida que cada uno lo merezca.  Por el momento, lo único que queda por decir es que somos una comunidad de fracasados donde el que mejor finje, el que mejor nos dice en lo que tenemos que creer obtiene más apoyo.  Hacer política, hoy por hoy, es casi lo mismo que vender autos usados: escondemos nuestros errores sacando a relucir los de los demás.  Todos tendremos que aprender a vivir con eso.

Fraternalmente.

Juancito

“Días extraños no han encontrado,

días extraños han llegado hasta nosotros.

Van a destrozar nuestras casuales alegrías.

Seguiremos jugando.

O encontraremos una nueva ciudad.”

(The Doors)

 

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2 Respuestas a “Vigésimo Manifiesto: “Vuelve, todo vuelve (a veces votado) o La lucha es para los que aguantan”

  1. Las cosas cambian para que todo se mantenga igual. Triste, tragico y paradogico que “agentes de cambio” sigan esta politica.

  2. Estimado Javier: nosotros diríamos que es esperable sobre todo si consideramos que estas mismas docentes fueron formadas y formaron a los graduados que hoy las han apoyado. Por otra parte, lo de agentes de cambio es nada más que un deseo. Son agentes de estabilización que defienden el status quo, no seamos ilusos.

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